lunes, 2 de junio de 2014

¿SE PUEDE APRENDER A SER DIVERTIDA?

 
El otro día mi hija, nuestra mascota y yo fuimos de paseo al Morro. Vale corrió con Cocó de arriba a abajo. Comimos piraguas, caminamos y nos sentamos a ver el mar, a merendar, a darnos besos y a tomarnos fotos haciendo "monerías".
 


Al rato seguimos caminando y nos encontramos con una niña que andaba con su abuela. Mi hija se acercó a la nena que jugaba brincando de un lado a otro en la muralla del Morro. La abuela, una señora joven y amable, incorporó a Sofía en el juego que celebraba con su nieta.

Me sorprendió su ingenio, su iniciativa. Era algo más que brincar de un lado a otro. La abuela inventaba historias sobre un señor viento, una princesa encarcelada, un dragón y no sé qué más. Lo de la princesa no me gustó porque la vida no se trata de esas tonterías, pero sí me encantó como ella animaba a las niñas, las "asustaba" y se ponía al nivel de ellas como si fuera la tercera infante.

Luego pensé que soy aburrida porque no se me incurren esas cosas. Confieso que muchas veces me distraigo y no le hago mucho caso a los juegos de mi hija. Lo más divertido que se me ocurrió ese día fue una canción que decía: "Si te pica ráscate, si te pica ráscate y si tú te rascas es porque te pica". ¡Imagínense! Bueno, no es tan descabellado, estábamos sentadas en la grama y había una que otra hormiguita.

A Valentina la canción le pareció graciosa y trataba de cantarla. Lo que evidencia que los niños con cualquier cosa se divierten. Ella repetía la canción, se equivocaba y nos reíamos. Sin embargo, lo de la abuela me pareció genial porque actuaba como si fuera otra niña. La verdad es que a veces no sé qué hacer o decir cuando Sofía me invita a su cuarto a jugar. Voy con ella, pero me cuesta tener iniciativa o seguirle los juegos. Por eso pregunto,  ¿se puede aprender a ser divertida?

Tengo que agradecer al universo que mi hija es muy ingeniosa y no depende de mí para divertirse. Pero a veces me da sentimiento porque pienso que no hago lo suficiente, estoy más pendiente a cosas de adultos, es decir, a mis asuntos profesionales. No ando por ahí perdiendo el tiempo en cosas banales; ella siempre me ve leyendo o escribiendo. Tanto que ha llegado a decirme: "Mamá, no trabajes más".

Sugerencias, por favor, pero que no consistan en inventar cuentos de princesas porque los míos son bien realistas. Siempre hay fantasía, creo que es parte de la vida, pero no absurdos. Pues en lo que a mí concierne, guiaré a mi hija para que aprenda ser mujer, no a ser idiota...

P. D. Cualquier consejo es bienvenido.


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