lunes, 17 de abril de 2017

¡CORRE COMO NIÑA!



A todas las niñas que osan correr

Correr como niña significa correr lo más rápido que puedas hasta llegar a la meta. En nuestra sociedad hombres y mujeres usan la expresión “como niña” para referirse a debilidad. Sin embargo, están equivocados, los que usan ese lenguaje son los frágiles. Las personas que criamos niñas, tenemos que cambiar el discurso de la delicadeza y promover el de fortaleza. Hoy día debemos criar niñas valientes, no idealizadas. La perfección solo existe en la imperfección y eso se comprende con la madurez. 

Mi hija baila ballet desde pequeña, pero también practica juegos al aire libre y se pela las rodillas. Ella juega con muñecas y casitas, del mismo modo corre bicicleta y patineta. Juega a ser mamá con sus bebés y la cuna, además, a ser médica, artista, veterinaria, profesora. Le gusta ponerse trajes y  zapatos de taco, asimismo se engancha los pantalones y escala paredes. Algunas veces se maquilla y se pone accesorios, pero al rato se los quita y se ensucia la cara. Puede ser muy dulce y también muy ruda. 

Mi hija es todo eso y más porque la dejo ser, porque promuevo la espontaneidad y la libertad como derecho humano. Todo lo que ella hace, lo hace como niña porque es lo que es. Una niña que a veces siente miedos, pero tiene el potencial para superarlos. Una niña que llora cuando algo le aflige o duele. Una niña que ríe, canta y baila. Una niña que siente compasión y reconoce que hay esperanza. Una niña solidaria ante el dolor ajeno con una frase alentadora a flor de labios. Una niña que besa, abraza y ama. Una niña en descubrimiento de sí. Es el yin y el yang

La filósofa francesa, Simone De Beauvoir, en su clásico manifiesto El segundo sexo (1949),  debatió como los ideales freudianos ven a la mujer en contraposición al hombre, ocupando un espacio secundario. Escribió cómo viven las mujeres el hecho de ser seres oprimidos, que no pueden realizar su transcendencia, sino que están relegadas a vivir en la inmanencia. Explicó cómo la sociedad y la cultura moldean, desde su infancia hasta la vejez, a este ser que es la mujer, a través de la opresión para que llegue a ser lo que se le imposibilita ser. La filósofa recorrió todas las etapas de la vida de una mujer y reveló que, si educamos a las niñas en la subordinación; cuando sean mayores, tendrán bien aprendido ese papel, y cuando sean madres, continuarán transmitiéndolo a sus hijas. 
 
De modo que, tanto las madres como los padres que tenemos a nuestro cargo la crianza de una niña debemos promover el albedrío, el respeto y la tolerancia ante la diversidad. ¡Basta ya de sexismos y prejuicios! Fomentemos que nuestras niñas sean felices para que hagan cosas increíbles. Apoyemos su liderazgo para que sean capaces de asumir riesgos y salir airosas. Suscitemos la igualdad de género para que se respeten a sí mismas y a los demás. Impulsémoslas a hablar para que comuniquen lo que piensan y descubran el poder de la palabra. Provoquémoslas a ser reinas, capaces de gobernarse; no princesas de cuentos de hadas que esperan que un príncipe azul las recate. 

¡Qué nuestros gritos sean: corre, corre, corre! Corre como niña, lo más rápido que puedas hasta llegar a la meta. ¡Y así será!

P. D. Mi hija, de siete años, dice que ser valiente es no temerle a nada. Le respondo que ser valiente es rebasar los miedos. #SolteraconCompromiso #ComoNiña

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