miércoles, 7 de junio de 2017

CUANDO TE ROMPEN EL CORAZÓN



A mi hija

Hay mujeres que podemos sobreponernos a muchas rupturas del corazón. Yo, por ejemplo, sobreviví a la ruptura de mi corazón cuando murieron varios de mis seres queridos, cuando mi mejor amiga dejó de serlo y cuando amores dulces se volvieron amargos. Pero, ¿qué pasa cuando te rompen el corazón? Sobrevives. Te vuelves más fuerte. Mucho más tenaz, perspicaz y audaz. ¿Y qué pasa luego? Te rompen el corazón de nuevo.

Pero tranquilos, no pasa nada…porque seremos capaces de resistir todos los desengaños que hagan falta. Los necesarios para aprender a tomar mejores decisiones y a comprender que el Universo enciende luces, como un semáforo, para enviarnos señales. Si aceleramos con la luz amarilla como cuando conducimos, nos tomamos un riesgo innecesario. Si nos pasamos la roja, como a veces osamos hacer en las vías del tránsito, es probable que la embestida sea segura. Pero si después de todo, el desenlace no fue fatal, tenemos otra oportunidad para sanar.



Los procesos de curación son distintos para cada persona. A unos les toma más tiempo y a otros, menos. En el peor de los casos, seguimos con el corazón roto, pero no nos detenemos. Perduramos. Nos levantamos, nos ponemos nuestro mejor atuendo, nuestro calzado seguro y salimos a la calle con una sonrisa y la intención de componer al mundo. Muchas mujeres somos así y podemos ser felices compartiendo con los demás, aunque en nuestra intimidad quede un dejo de tristeza. Aun con el corazón roto la vida sigue siendo bella, el atardecer un descanso y el amanecer un milagro. 

Hay mujeres que podemos sobreponernos a muchas rupturas del corazón, definitivamente. Algunas, como yo, tenemos la fortuna de contar con una mano tierna que nos acaricia. Entonces levantamos la mirada, vemos unos ojos tiernos e inocentes que confortan y la seguridad de que a ese ser tan amado también le romperán el corazón, nos estremece. Con esa sacudida nos levantamos de la cama, caminamos, corremos, continuamos. Porque, cuando eso pase, queremos poder alentar al fruto de nuestra entraña. Contarle todas las razones por las que la vida es  bella y mostrarle con nuestro ejemplo que cuando te rompen el corazón se sobrevive, que las pérdidas nos ganan fuerza, que el dolor es solo una lección. Y que al igual que nosotras, subsistirá, tomará mejores decisiones, sonreirá y será feliz. Sin duda alguna.